Como se evalúa en telesecundaria
Como se evalúa en telesecundaria Las tareas auténticas son tareas relevantes y cargadas de significado para el estudiante, por lo que resultan interesantes y motivadoras tienen un propósito definido, una finalidad que requiere buscar soluciones a situaciones novedosas. pueden considerarse el trabajo en clase, las tareas, la participación, así como las competencias generales y específicas, y ejercer la evaluación formativa incluyendo aspectos cuantitativos y cualitativos, en función de las características individuales de los alumnos. conformarlo, los estudiantes pueden tener un conjunto de carpetas de papel pegadas en forma de acordeón en las que depositarán aquellos trabajos o evidencias de sus aprendizajes: ensayos, mapas mentales, mapas conceptuales, escritos, etcétera, que retraten el ejercicio de la práctica docente y que posteriormente puedan retomarse para la reflexión, la toma de decisiones y los procesos de mejora. son realizar una investigación científica o histórica, escribir un artículo periodístico, diseñar un producto para un destinatario y una finalidad reales, desarrollar una propuesta organizativa para un emprendimiento real, establecer una estrategia de comunicación para promover una Hoy en día, el tema académico más común es el de la evaluación del desempeño y pocos consideran la evaluación en el aula como un vehículo válido para la mejora de la práctica docente, sin importar el nivel o el tipo educativo Para exponer su importancia, quiero compartir con ustedes mi experiencia con la evaluación en el aula en la telesecundaria, práctica que desde mi punto de vista ha sido exitosa y puede ser adoptada por otros docentes de educación básica. Antes, me gustaría mencionar algunos elementos relacionados con la evaluación, y posteriormente presentarla propuesta. Sabemos que el tiempo es un recurso no renovable; es común que el maestro se pregunte a qué hora podrá evaluar si está muy ocupado dando sus clases. Es cierto que una de las mayores dificultades que tenemos los docentes es impartir nuestras clases y a la vez identificar información útil para la toma de decisiones por medio de instrumentos de evaluación cualitativos o cuantitativos, sin embargo, ésta es una de las responsabilidades frente al compromiso de ofrecer una educación de calidad, y debe empezarse desde el contexto más inmediato: el aula. En seguida propongo algunos elementos sobre cómo obtener y sistematizar dicha información. Los maestros de telesecundaria tenemos que hacer magia, no sólo para impartir todas las asignaturas de educación secundaria, sino también para evaluarlas desde los parámetros del currículo y bajo los criterios de cada una. Un aspecto importante para considerar es que por norma deben entregarse evaluaciones parciales en periodos bimestrales según el Acuerdo 696 (2013). Además de planear las clases, los maestros pueden elaborar un cronograma donde el bimestre o el bloque se dividan y a partir de ese esquema organicen la temporalidad de desarrollo de aprendizajes esperados en días, semanas, meses, bimestres o todo el ciclo escolar, y sobre todo para que especifiquen espacios de tiempo para evaluar y para llevar a cabo otras actividades importantes. Las nuevas tendencias educativas, tanto las normativas como las de índole social, exigen al docente el uso y el dominio de las TIC, no para sustituir su trabajo, sino como herramientas que contribuyen tanto al avance de los aprendizajes de sus alumnos, como a su mejora profesional. En este sentido, es de gran importancia el manejo de hojas de cálculo como Excel o Numbers, con el propósito de que el profesor diseñe su propio esquema de evaluación y cuente con datos inmediatos. Esto le ayudará a optimizar su tiempo para evaluar y calificar; a incluir o vincular sus instrumentos cualitativos y cuantitativos; a realizar análisis de resultados de forma gráfica, y a acercarse a una evaluación lo más objetiva posible. Al aplicar una evaluación sistemática como ésta, los alumnos experimentan un cambio en la concepción de la evaluación en la que se piensa que quien evalúa es el profesor, y que es el único que determina calificaciones o decide si un trabajo está bien o mal hecho. Cuando los alumnos son parte de los procesos de evaluación le damos a esta un sentido formativo. La diferencia está en que el docente y sus alumnos elaboran de manera conjunta instrumentos de evaluación basados en los aprendizajes esperados, con lo que se posibilita la reflexión sobre qué tanto se ha avanzado, cuáles son las debilidades y fortalezas, y qué cambios deben hacer los propios alumnos con el objetivo de mejorar sus estándares de calidad en el aprendizaje y en la producción de sus trabajos. Como docente esta experiencia me ha dado grandes satisfacciones, porque en el proceso de evaluar cuento con la participación de mis alumnos. El desafío más grande es cambiar la idea entre los estudiantes y también entre muchos profesores de “que el docente es el que evalúa y califica”. También lo son el manejo sistemático de todos los rasgos que se contemplan en la evaluación de acuerdo con la normatividad vigente, de los enfoques actuales de la evaluación, así como el uso de las TIC para optimizar los tiempos y organizar mejor la evaluación sistemática a través de hojas de cálculo.

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